[La Hipoterapia Es Poderosa Contra El Autismo – 3 Beneficios]

¿Sorprendido/a por el título? Probablemente te pase como a mí, que al leer “Hipoterapia”, instintivamente lees “Hidroterapia”, pero la Hipoterapia es totalmente diferente…
Los análisis muestran que alrededor de 8,7 cada 10.000 niños son autistas y más de 1 de cada 300 niños presentan algunos de los síntomas del autismo. Estas estadísticas no son muy agradables de escuchar, pero son realistas…
El autismo se define como un trastorno del desarrollo que afecta a los niños desde el nacimiento hasta la edad de tres años. Estos niños presentan dificultades en el desarrollo de relaciones normales con los demás en tres áreas de la conducta – relaciones e interacciones sociales, lenguaje y comunicación, y actividades e intereses.
Hay muchos métodos para el tratamiento del autismo y todos ellos están concentrados en encontrar una manera de hacer que la persona autista se comunique de modo más eficaz. Uno de los métodos más eficaces para este trastorno es la hipoterapia.
Es un hecho que a los niños les encantan los caballos, ya que están impresionados por su apariencia, su fuerza, les encanta jugar con caballos de juguete, jugar a juegos de caballos, etc… En este caso, la comunicación con ellos se basa no sólo en el juego, sino en algún tipo de vinculación.
Los psiquiatras descubrieron que los niños con autismo luchan por comunicarse y, cuando están con los caballos, pueden lograr mucho. No se trata de enseñarles a montar a caballo, el punto es que se ha demostrado clínicamente que sólo por estar cerca de los caballos, cambian nuestros patrones de ondas cerebrales. El doctor Franklin Levinson afirma que los caballos tienen un efecto calmante que ayuda a las personas.
Se ha comprobado que los niños a menudo pueden manejar un caballo más fácil y más rápido que los adultos. A un niño al que se le da una idea acerca de cómo tratar a un caballo, puede fácilmente convertirse en el líder natural del caballo. El caballo se siente seguro y pacífico, de modo que va a cooperar con el niño.
De esta manera el niño puede mejorar sus habilidades de comunicación, su funcionamiento psicológico, cognitivo y conductual, sus habilidades motoras y su coordinación, su integración sensorial, su tono muscular, su control del tronco, control de su postura, su fuerza y su acondicionamiento cardiovascular.

Hipoterapia Y Autismo – Hipoterapia Para El Autismo

Como padre de una niña autista, soy consciente de que no es fácil tener un hijo autista.
Si estás leyendo éste artículo, estoy casi convencido de que necesitas ayudar a tu hijo, de modo que me permito aconsejarte el tratamiento que logró que mi hija se curase del autismo.
Éste tratamiento, realizado por el Dr. Carlos Vargas, es 100% natural SIN MEDICAMENTOS NI EFECTOS SECUNDARIOS Y ASEQUIBLE del cual hablan maravillas cientos de padres, puedes comprobarlo por tí mismo visitando la sección de historias de éxito y testimonios.
Si deseas una revisión honesta sobre el libro “Tratamiento Para El Autismo” te invito a leer Mi Opinión Personal aquí debajo, sé que te gustará:

►►► HAZ CLIC AQUÍ

  1. Acerca de la sensibilidad del caballo, me gustaría compartir con vosotros este cuento corto de Andrea Monini, un escritor italiano, traducido por mí al castellano:

    CABALLEROS

    Hace muchos años, una vez a la semana nos llevaban a mi hermano y a mí al campo, a ver al abuelo. Junto al terraplén del río Po, en un pequeño terreno vallado, el abuelo tenía dos caballos. A mi hermano y a mí, nos echaban a lomos de los caballos, sin silla, con las riendas solamente, y nos llevaban a dar vueltas para arriba y para abajo del terraplén. Para nosotros era una fiesta inolvidable. Un día, mi caballo cogió impulso para afrontar la subida del terraplén con más rapidez y yo acabé en el suelo. De repente, con la rapidez de un rayo, el caballo me rozó con el hocico – se había parado y se había dado la vuelta hacía mí. Aún de rodillas en el suelo, notaba el calor húmedo de su nariz en mi cara. A partir de ese día, cada vez que me disponía a subir o bajar del terraplén, el caballo giraba ligeramente la cabeza hacia mí y ralentizaba hasta casi parar. Tuve que azuzarle durante varios meses, mientras que el abuelo no quiso creer que el motivo fuese la caída accidental, que, por otra parte, no había tenido ninguna consecuencia. Pero Furia y yo lo sabíamos. Sólo hacía falta una mirada. Ya está, nada más. Sólo es un recuerdo de la infancia. Habla de un vínculo entre hombre y caballo que se ha desarrollado a lo largo de milenios. Y pocos saben que éste es el verdadero motivo por el que tenemos el deber de ser “Caballeros”. En efecto, alguien (un poco loco) sostiene que el origen del término se refiere al caballo y no al hombre. Sí, lo digo en serio. “Caballeros”, tal como se porta el caballo hacia el hombre. Éste es el sentido. Caballeros. Con todo el mundo. Siempre.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *